sábado, 27 de agosto de 2011

Noche de un Viernes...

Caminaba bajo los árboles de un largo y bello camino que observo desde mi ventana, hojas caían en mi suave rostro, el atardecer iluminaba mis resplandecientes cabellos, y lágrimas que caían desde mis enormes ojos, recorrían mis adorables mejillas lentamente hasta llegar a mis dulces labios y sumergirse en mi delicada boca.

Hoy, me apetecía ... llorar.





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