Aprendí, que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia delante. Que aunque la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reir. Que la vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada. Que al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años. Que no somos débiles, ni invensibles. Podemos ganar o perder, vivir o morir... caernos y levantarnos. Podemos. Puedes. Sólo si tú quieres. Que vivir es nacer en cada instante. Que todo lo que sucede, sucede por una razón. Que hay veces en la que no todo puede ir como se quiere. Que a veces lo que buscas está tan cerca que cuesta verlo. Que hay que impresionar con tus actos, no con tus palabras. Que no has de vivir para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta. Y que nunca dejes pasar una oportunidad que te haga feliz a ti, sólo porque a los demás no les guste. Por eso, piensa que cada día puede ser el último, y empieza y acaba cada día con una sonrisa. La vida es un sueño; y los sueños, sueños son. Jamás olvides para qué estás hecha en este mundo, nada debes desaprovechar, se cumplirán tus sueños, en ti debes confiar. Tu sueño es tu sueño, y nadie te lo puede quitar. En esta vida, hay que ser muy bueno para ser natural.
La vida está hecha para recordarla; por ello... hay que vivirla y disfrutar del momento.
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